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No hay prisión para el Alma











Lo percibido no es lo esencial...
Lo esencial es dónde se encuentra realmente el perceptor,
dónde toma consciencia la existencia consciente,
dónde está lo que ES y dónde es lo que ESTÁ.

La multiplicidad por su caótica contradicción
tan sólo es una fantasiosa distorsión de lo incontrovertible.
La cárcel de los sentidos sensoriales
no puede liberar por más que uno se esfuerce.

Confía en el natural despliegue de lo inefable...
Aquieta el ánimo y contempla en paz
el absurdo ajetreo de lo que ansía esa misma paz
y el ansia devendrá en íntimo gozo y claridad.

Todo es sencillo,
nada complicado tiene auténtica existencia...
En verdad tan sólo hay unicidad.

Únicamente el Silencio de la mente Es,
pues el Verbo se pronuncia en el Vacío...
en esa Sagrada Transparencia Consciente
donde todo nace y perece a la vez.

El Silencio de la mente es la Voz del Vacío
preñado por la Palabra Santa
de la que brotan incesantemente todas las palabras.

En verdad la muerte es un sueño por la vida soñado
y los sueños, igual que principian, acaban.
Recorrer un final es andar a ninguna parte;
detenerse en él abre la mente a lo nuevo e insospechado.













Cualquier cosa perceptible
es difusa imagen inestable,
soberana autoproclamada de su minúscula parcialidad,
siendo tan sólo ropaje para el espíritu;
galas o andrajos que se alternan en cíclicas peleas
por migajas de razones particulares.
Cuando, sin excepción,
cualquier exclusivismo, es angustia disfrazada de mañanas mejores
que nunca se manifiestan por mucho que se planeen.

Reposa presente y comprende:
el tiempo fabrica escenarios donde estirarse.
Más, todo él desaparece en el instante santo
del aquí y ahora ausente de fantasías y justificaciones,
colmado de realidad y certeza.

Nada puede atrapar lo inasible por mucho que se pretenda.
Y el Alma, la vida indivisible e interminable,
no puede de ninguna manera ser atrapada.
¡Regocijémonos! ¡Sí, de corazón alegrémonos!
Todo es ya libre de sus imaginarias evoluciones y cíclicas revoluciones.
Detenerse en lo ilusorio es avanzar en lo real.
Sin maquinaciones ni sacrificios, sin adulaciones o exigencias,
lo que no es se desvanece, sencillamente,
en la amplitud inacabable de lo sagrado.

En Verdad sólo el vacío de la mente sabe que es Vacío Pleno
y que en Él surgen y se desvanecen todas las formas,
todos los conceptos, todas las expectativas,
junto a todos los seres finitos...
¡todos!
Y siendo absolutamente todos, en esencia,
libres en la Vacía Llenura de lo Eterno.

Todo no es más que Vacío vestido de algo.
Desnudarse de los vanos ropajes del espacio/tiempo
es despertar a la Luz de la Consciencia Pura...
Inefable ámbito de absoluta serenidad y dicha
carente de sometimientos a límites
y hueco de contornos de efímera hechura.

Ciertamente no hay prisión para el Alma.
Las celdas son infundados temores del ego
proyectados en derredor como si de pétreos muros se tratasen.
Mas el Amor es el Vacío de lo personal,
la ausencia de lo separativo, presente infinito, comunión... DIOS.
KHAAM-EL







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